ESTUDIO

PROLOGO

La Adoración es un instinto dado por Dios el cual no producimos, pero tampoco podemos negar. Este mecanismo de adorar es tan genuino como cuando buscamos que comer. Hemos nacido con ambos y estos permanecen siempre en nuestra naturaleza, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Podemos ignorarlo pero siempre terminamos buscándolos, podemos ignorarlo, pero se levantaran otra vez y demandara acción. Podremos prostituirlo, pero deja insatisfecho el verdadero anhelo. Como también podremos darle expresión y encontrar plena satisfacción.

Puesto que nacemos con el instinto de adorar, y el problema no ha sido el encontrar adoradores. El mundo esta lleno de ellos. Hasta hoy nadie ha encontrado una tribu por muy remota que este que no adore. El problema no ha sido si hemos de adorar o no, sino a quien hemos de adorar.

Hace algunas décadas atrás ha habido reavivamientos de importancia en la adoración. Nuevas formas de adoración fueron introducidas y la iglesia ha gozado del renacimiento de la participación congregacional, muchos grupos han reemplazado los viejos himnarios por nuevos proyectos y han cambiado el órgano para darle lugar a los teclados, baterías, guitarras, bajos, vientos, y las vestimentas han sido cambiadas por las prendas de moda, y los coros fueron remplazados por un numero muy reducido de cantantes con micrófono en mano. Este hecho dio una nueva expresión a la adoración, pero eso no significa “nueva” adoración. La mayor parte es solamente un reciclaje de las formas de adoración.

Y este nuevo énfasis ha provocado excelencia en la adoración. Y muchos conferencistas han ayudado a producir esta excelencia. Los artistas cristianos han enseñado a músicos de menor talento a crear estandartes y banderas. Los músicos con experiencia han honrado las habilidades de instrumentistas menos preparados. Los líderes de alabanza exitosos han enseñado a personas menos calificadas, a inspirar y motivar a otros a la adoración.

Y mucho de esto ha sido bueno, porque Dios merece lo mejor de lo que somos capaces de darle. Y muchos piensan que con lo que están haciendo están adorando. Pero esto no es necesariamente así. Esa respuesta puede ser melodiosa, pero es bastante fácil cantar o tocar instrumentos sin adorar – aun si tocamos música cristiana. Las danzarinas pueden liberar la adoración con la acción del cuerpo, pero ellas pueden también ejecutar las danzas con las mejores coreografías y el mejor vestuario sin liberar adoración. La adoración es el amor respondiendo al amor. Nosotros no iniciamos la adoración sino que respondemos a ella. La adoración se origina en el gran amor de Dios por nosotros. Cuando somos conscientes de tal amor, nuestras respuestas son respuestas de adoración, por más vulgar o cultas que ellas sean.

En las escrituras vemos que Dios casi no pone énfasis en como adorar. Aun una limitada búsqueda nos puede revelar la gran variedad de expresiones de alabanza que Dios acepta. Diferentes culturas en el mundo responden distinto, pero ninguna esta obligada por Dios a ser única. El las hizo originales. Necesitamos entonces ser cuidadosos para no pretender que nuestra forma de adoración es la forma perfecta.

Para Dios el asunto no es como adorar sino a quien adorar. En esto Dios es inflexible. Cualquier adoración que no sea directamente a Dios padre, Dios hijo, o Dios Espíritu Santo esta verdaderamente calificado como idolatría. Jesús le dijo a la mujer en e pozo de Jacob: “mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adoraran al padre en espíritu y en verdad; porque también el padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23)

¿Esta el Padre buscando adoradores? ¡No!

El mundo esta lleno de ellos. Algunos adoran sus dioses del deporte, otros dioses materiales o dioses de lujuria. Dios el padre esta buscando verdaderos adoradores de El. El demanda un monopolio en esto es decir quiere toda la adoración para El.

Entonces el tema a tratar no es nuestro método de adoración o en la habilidad de la ejecución de la adoración. “Lo que a Dios le importa es el corazón de la adoración” ¿Dónde esta tu mente cuando alabas a Dios? ¿Tu corazón siente realmente lo que tus labios proclaman durante la adoración?

El corazón de un verdadero adorador no necesita música, danza, estandartes o apoyo congregacional para adorar. Cuando el corazón llega a Dios en la adoración, es algo muy privado y personal. No quiero decir que todo lo anterior esta mal porque puede contribuir a la expresión, pero rara ves produce adoración. La adoración puede ser manifiesta en la relación con el Dios viviente. Es una respuesta a un conocimiento del inmenso amor de Dios.

La única manera en que se satisface el innato mecanismo de adoración es adorar a Dios como un Dios amante. Y nuestra adoración será mayor en la medida que nuestra visión de El crezca.